She will love you more than I could. She who dares to stand where I stood.
Pequeñas voces susurrando: Corre, corre, corre. Y admitámoslo, eso es algo que me gusta hacer. Sombras entran en mí y tergiversan mis emociones, convirtiéndolas en algo mezquino, manipulador y egoísta. Y las voces me dan una solución eficaz antes de entrar de lleno en un terreno desconocido, me convencen casi por completo. Moja los pies, pero no entres a la piscina. Muerde la manzana, pero no la tragues. Observa el cuadro, pero no lo toques.Pero, pero, pero repiten, siempre hay un pero. Me dan la posibilidad de acercarme lo suficiente al fuego como para disfrutar su calor y no quemarme.
Porque ya casi he llegado al punto de no retorno. En lo que todo son peleas, lágrimas, decepciones y, eventualmente, el final. Y estoy cerca del lugar en el cual no sé quién soy sin ti. Y eso no puede ocurrir, la simple idea me repugna y me provoca gritar. No sé si los extraños sentimientos se irán de una forma veloz o gradual, drenándome de manera lenta, como una diálisis emocional. Solo sé que yo no te puedo dar ningún tipo de compromiso. Y también sé que la que esta en mi lugar podrá prometerte algo mejor.
Solía pensar que este tipo de situaciones eran definitivas. O querías a alguien o no. O estaba a tu lado o no. O estaban juntos o no. Pero hay cerca de cincuenta tonos de gris, todos completamente diferentes uno del otro. No sé si estés consciente de la batalla que se libra en mi interior. Puede que no lo estés y no te importe. O puede que lo estés y rehúses irte sin una pelea. Seamos sinceros, es más probable la primera alternativa. Pero aquí tu no tienes ni voz, ni voto. Tú tienes a alguien esperando y yo una maleta en mano que se hace más pesada con cada instante que pasa.
No estaré lejos, si es que te lo preguntas. Siéntete libre de llamar. Pero no esperes mucho del otro lado de la línea. De una manera u otra significas mucho más para mí que cualquier otra persona que haya llegado a querer. Quizás será porque fuiste mi amigo primero, me enseñaste mucho, me dañaste, te dañe. Fuiste la única persona que me dijo que era preciosa y me sentí tentada de creerte. Me dijiste que no llevara el corazón en la manga y que tuviera cuidado. Reí mucho contigo y lo llevaré conmigo siempre.
Más que nada en el mundo eres mi amigo.
Y espero de todo corazón que lo volvamos a ser.

Como siempre, hermoso, y quizá la maleta ya es lo suficientemente pesada, sólo tú lo sabes. Escribes tan genial como siempre!
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