lunes, 2 de enero de 2012

Let The Flames Begin (The Girl On Fire).

Siempre pensé que ser un elemento del fuego no iba conmigo. Quería ser el agua, necesitada por todos, imprescindible para la vida, que se adapta a los distintos estados y toma cualquier forma física. Hay algo en el agua, en su elegante cualidad de desplazarse, como puede tomarlo todo y a la vez dar tanto, como todo el mundo la admira y la respeta. ¿Quién querría pertenecer a algo tan mundano como el fuego?


Pero me equivoqué.




El fuego es imponente, pasional, es destructivo, sí, pero también permite que se pueda construir encima de las cenizas de algo viejo. El fuego conduce masas, elimina lo antiguo para darle esperanza a lo nuevo. Puede comenzar en las entrañas de alguien, puede manifestarse en una simple corazonada y puede liderar una revolución. 


Estoy orgullosa de ser una chica fuego, poder extenderme a más de mis horizontes, traspasar los límites, romper las reglas, mantener siempre una llama en mi interior. Pero no me gusta saber de lo que soy capaz, de mi habilidad de destrucción. 


El fuego provee calor, intimidad, entusiasmo pero en exceso también puede quemar.



Sin embargo, no deseo la empatía de la Tierra, la docilidad del Agua o la habilidad del Aire. Prefiero las llamas del fuego, aprender a controlarlo y mantenerlo bajo mi poder.

2 comentarios:

  1. Bello. Bello como ninguno. Sentí tanto sentimiento en cada párrafo. Yo siempre quise ser así de imponente, pero no es lo que me tocó. Tu siempre puedes abrirte camino y levantarte después de cada ventarrón. Sé fuerte. Suerte.

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  2. Yo soy agua chica fuego (:
    Me encantó, como todo lo que escribes
    .

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