sábado, 16 de marzo de 2013

8 Ways To Say I Love You.

Por R. Mckinley

1. Escúpelo en su casilla de voz, arrastrando las palabras y sonando como el shot de whiskey que tomaste para reunir el coraje. Siéntete tan avergonzado como cuando vas al trabajo con la ropa de la noche anterior. Despiértate afrentado los siguientes días, esperando a que ella lo mencione.

2. Suspiralo en su boca, acuñado entre dientes y lenguas. No permitas que tus labios se muevan, ni siquiera un poco, cuando lo digas al aire. Tal vez solo era una exhalación de éxtasis.

3. Cómprale flores. Cómprale chocolates. Cómprale un osito de peluche, porque eso es lo que toda comedia romántica te ha enseñado. Llévala a un buen restaurante en donde ninguno de los dos se sienta cómodo y mantente toda la noche aclarando tu garganta y jugando con tu corbata. Siéntete como si tus acciones fueran más apropiadas para una propuesta de matrimonio en lugar de la simple confesión de algo que siempre has sabido.

4. Susúrralo en su cabello en la mitad de la noche, después de haber contado los espacios entre sus respiraciones y después que tienes la certeza de que está durmiendo. Cierra tus ojos con rapidez cuando gire hacia ti en interrogación. Tal vez solo estabas hablando dormido.

5. Suéltalo en la mitad de un baile espontáneo en la cocina, tan torpe como tus dos pies izquierdos. Cuando el tiempo parezca congelarse, añade precipitadamente "cuando te pones esa camisa" o "cuando haces esas albóndigas espectaculares" o, si te estas sintiendo particularmente valiente, "cuando hacemos esto." Sigue bailando y finge que no sientes como te observa por el resto de la noche.

6. Escribele una carta cuya angustia y gran afección pueda rivalizar la del Señor Darcy. Reflexiona todo el día sobre donde deberías dejarla - ¿en su almohada? ¿en el bolsillo de su abrigo? Tírala en frustración, dejándola convenientemente con la cara arriba en el tacho de basura, su nombre escrito con tu descuidada caligrafía. Permite que se pregunte si realmente lo dices en serio.

7. Espera hasta que algo horrible haya sucedido y tú no puedas contenerte más. Espera a que casi la golpee un carro cruzando la pista a contraluz y cuando termines de maldecir a los "estúpidos conductores de taxi sin cerebro en esta ciudad" date cuenta de que te aterroriza la idea de vivir sin ella. Díselo con tus manos temblando.

8. Dilo deliberadamente, tu lengua siendo un trampolín para cada sílaba. Dilo mientras toman café, cepillándose los dientes lado a lado, mientras apagas la luz para ir a dormir - no importa dónde. No lo adornes con palabras extras como "Creo que..." o "Puede que..." No suspires con pesadez como si admitirlo fuera una molestia en lugar de la cosa más dichosa que hubieras podido hacer. Mírala a los ojos y reza, con el corazón latiendo enloquecido, que ella se dará la vuelta y te dirá: "Yo también te amo."


lunes, 11 de marzo de 2013

I'm Not Calling You A Liar.


There's a ghost in my mouth and it talks in my sleep, wraps itself around my tongue as it softly speaks.

No insinúo que mientas, pero te pediría que no lo hicieras.
Tus historias tienden a tropezarse entre ellas mientras bailan a mi alrededor. Hay algo en tus sonrisas que no concuerda y nuestras conversaciones se asemejan a un campo minado. Disculpa mi franqueza pero no estoy acostumbrada a risas fingidas, ni falsas promesas; no aceptaré tus comentarios condescendientes y no me dejare moldear a tu parecer. 
Quizás la manera en que crecimos fue diferente, pero eso no te hace mejor que yo.

No te llamo ladrón, pero no te atrevas a robarme.
No tientes mi paciencia, porque no la tienes; palabras son palabras, excepto cuando ocultan un sentimiento detrás. No te debo nada y aún así mi conciencia está completamente trastornada, sentimientos de culpa me inundan constantemente y no puedo evitar resentir de ti por ello. Soy una persona terrible y debido a eso, mis sentimientos son horribles también, todo se tiñe de negro, manchas que se expanden incluso en la emoción más pura y el rechazo es algo que me viene al natural.

No creo en los fantasmas, así que no me atormentes.
Excepto que sí, lo hago, porque todas las noches ellos se enredan en mis recuerdos y atrapan mis ideas. No puedo evitar cometer los mismos errores y a pesar de que estoy cansada de ello, sigo cayendo en los brazos equivocados.

Estoy tan acostumbrada a mi dolor que lo dejaré destruirme.


Unnamed.

Cuando el día ha sido bueno, no lo suficientemente agotador, pero no tan sencillo como los demás, tiro mis zapatos al suelo, me lanzo en la cama y pienso.
Quizás ese sea mi mayor defecto, pienso una y otra vez las cosas que los demás no se molestarían en imaginar, pienso en todo lo que podría salir mal (y por experiencia, eso es equivalente a todo lo que va a salir mal), pienso en lo que estoy haciendo de forma incorrecta  y como no puedo hacer nada por evitarlo, pienso demasiadas cosas que solo sirven para ubicarme en un sitio oscuro del cual se me hace cada vez más difícil salir.
Y lo que más me asusta imaginar, que, por supuesto, es lo que aparece con más frecuencia en mi mente es la percepción que tiene la gente de mí. Para ser más específica: la percepción de la gente que más quiero.
Los pensamientos que cruzan mi cabeza suelen ser de la siguiente naturaleza: "¿Cuándo llegará el día en que se aburran de mí?"
¿Cuándo vendrá el momento en que mirarán hacía mi dirección y se preguntaran que es lo que encontraron tan fascinante en mí como para tolerarme?
Cuando mis comentarios dejen de parecerles adorables y se vuelvan desatinados y groseros.
Y mi incapacidad de mostrar cariño los haga preguntarse si realmente me importan.
Cuando mi perpetua irritabilidad les haga perder los papeles.
Y mi limitada experiencia les haga rodar los ojos.
Solo espero que me lo digan.
Prefiero una advertencia y algún consejo de como puedo mejorar en lugar de una rápida despedida que ni siquiera sea hablada.
Espero que tengan esa delicadeza conmigo.