Making use of all this time, keeping everything inside.
No sé si es la contaminación, las sales de mar, los gritos incesantes que provienen del estéreo del piso arriba del nuestro, pero creo que ya nos volvimos todos un poco dementes.
Nuestras prioridades cambiaron, las preocupaciones fueron en aumento, las verdaderas risas comenzaron a escacear. Las puertas cerradas se convirtieron en nuestra firma personal, los silencios más tensos y cada grito resonaba en nuestras mentes por días.
Y a veces intentamos escapar, un fin de semana de viaje, una salida larga no obstante la ciudad esta demasiado engranada en nosotros y los espectros se mantienen dentro, consumiéndonos por completo.
Y todas las noches, cuando creen que dormimos, puedo escuchar las voces alzándose, pasando de ser susurros acallados a acusaciones en todo su esplendor.
Es un constante tira y afloja, sin poder saber que hacer para complacer a uno o al otro.
Pides nuestra paciencia por el tiempo, pero sueles perder la tuya al ver que tal no es dedicado en ti. Exiges silencio pero es tu voz la que rebota en las paredes. Esto ya no es una casa, si no una zona de guerra y está por verse quién es el primero en salir en una bolsa de cadáveres.
Quizás lo que necesitamos es un cambio de aires, poder romper todas las cadenas que nos ligan a este lugar y sanar nuestras heridas en otro lugar o quizás lo que necesitemos es un psiquiátrico donde podremos despotricar libremente nuestros demonios internos, donde la ponzoña que salga de nuestros labios no le pueda hacer daño a nadie más que a nosotros mismos.
Lo único de lo que estoy segura es que necesito salir.

Ya extrañaba que escribieras, como siempre lo haces genial! Suerte en todo.
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