sábado, 28 de julio de 2012

Revelry.

But the demon and me were best friends from the start.
Bailando entre un hálito de humo con el alcohol subiendo por mi garganta y asentándose en mi boca. Mi mente esta nublada y siento como si pudiera flotar sobre la masa de cuerpos calientes que se frotan entre ellos en el desorden que llaman baile, deslizando sus manos a lugares ocultos y compartiendo sonrisas lascivas. Unas extremidades desconocidas me envuelven la cintura y me siento tentada a gritar: ¡No!, pero luego recuerdo que no tengo nada atándome, soy tan libre como me permita serlo así que asiento con timidez y permito que el extraño me aleje del grupo.
Al momento en que posa sus manos en mi cadera y yo alrededor de su cuello ya sé lo que va a ocurrir. Su mirada esta desorientada pero se mantiene fija durante unos segundos de más en ciertas partes de mi anatomía así que presiono mi cuerpo más al suyo para mostrarle mi aprobación, aunque finjo que me muevo al compás de la música.
Lo único que me hace titubear al unir nuestros labios es tu maldita voz en una parte distante de mis recuerdos. Y odio eso, realmente lo hago. 
Porque cuando estoy contigo sueño estar lejos, y cuando lo estoy, solo pienso en ti.
Pero me he vuelto tan buena pretendiendo que mi pequeño desliz pasa desapercibido por el nuevo chico y solo atina a sonreír.
Detesto este nuevo ciclo al que he caído para dejar ir el dolor que yo misma me he afligido, pero es necesario. Mentalidad positiva no funciona conmigo, si quiero deshacerme de ti, sacarte de mi sistema, debo ponerme de pie y tomar acción, porque nada, ni nadie me librara de todo esto, solo yo. 


1 comentario:

  1. "...porque nada, ni nadie me librara de todo esto, solo yo." Completamente cierto, mientras el camino a esa libertad no sea tan o más hiriente que el ya recorrido.

    ResponderEliminar