martes, 21 de mayo de 2013

Last Hope.

It's just a spark, but it's enough to keep me going. And when it's dark out, no one's around, it keeps glowing.

Cuando abro los ojos en la mañana, lo sé. 
Mientras mis piernas se enredan con las sábanas y mis ojos luchan al buscar un punto en el cual enfocarse, lo siento en la boca del estómago, en la amargura en mi boca.
Suspiro. Aún debo enfrentar el día.

Puedo sentirlo precipitarse debajo de mi piel, corriendo en mis venas, como un combustible esperando por la más mínima chispa para encenderse, consumiéndome por completo en el proceso, para convertirme en cenizas de las cuales podré renacer.
Es un dragón dormido, que traerá la destrucción al reino en cuanto despierte.

Está presente cuando dejo de prestar atención a mi alrededor. Cuando ignoro voces irritantes y conversaciones sobre tensores y extensores. Sé lo suficiente sobre tensión, el constante tira y afloja no me pasa desapercibido. Y cuando una pregunta fuera de lugar me trae de nuevo a la realidad, las ganas de gritar se acumulan en mi garganta y mis labios se fruncen, para luego relajarse y convertirse en una sonrisa artificial.

'No, aún no lo veo.'

Llega el punto de ebullición, en el que quiero estar sola, y hay gente en todos lados, quiero mi espacio, y hay manos ajenas, quiero voltear mesas, y no limpiar el desastre que queda.

Y aún así...

Quiero su abrazo.
Quiero esa suave caricia.
Quiero que alguien resuelva este rompecabezas del cual aún no tengo todas las piezas.

Uno cosecha lo que siembra.

La ansiedad siempre presente se prepara para estallar y aunque antes huía de ella, hoy la adopto y la acepto como parte de mí. Y el infierno está listo para desatarse pero he estado demasiado tiempo flotando en el Estigia sujetándome a una barca que sigue el mismo camino nueve veces. La wanderlust no desaparece.

No puedo ignorar esto. No cuando es lo único que me mantiene viva.